Edición del miércoles 17 de noviembre de 1999

Sede complementaria del Colegio de Escribanos de la Capital Federal

Una obra que da fe de las ideas del proyecto original

Recientemente finalizadas, las obras de la sede complementaria del Colegio de Escribanos de la Capital Federal que se habían iniciado a fines de abril de 1998 con la excavación de profundos y delicados cimientos, quedando concluida un año después la estructura, y cuatro meses y medio más tarde se procedió a su inauguración, fueron resueltas siguiendo fielmente la propuesta con la que los arquitectos Clorindo Testa y Juan Fontana junto al Estudio Sevi de Arquitectura habían ganado el Concurso Nacional de Anteproyectos organizado en su oportunidad por la Sociedad Central de Arquitectos.

Por todo eso, y luego de haber escuchado durante el acto inaugural el reconocimiento de las autoridades de la entidad que nuclea a los escribanos, el diálogo con los proyectistas permitió conocer _tal como señalara Clorindo Testa_ que "la relación profesional entre el cliente y los arquitectos se fue plasmando mediante la sumatoria de pequeños y grandes hechos positivos, con respeto por la idea propuesta y con una gran comprensión de la responsabilidad colectiva del cuerpo colegiado, hasta obtener un excelente resultado", a lo que Uriel Sevi agregó: "Cabe destacar que lo prometido en el concurso de anteproyectos en materia de diseño y presupuesto fue religiosamente satisfecho, y fue interesante verificar que los planos originales de la prueba, obligatoriamente dibujados en escala 1 en 50 _determinación de las Bases que causara cierta reacción en su momento_ no han sufrido prácticamente modificación alguna, ni en los planos de licitación, ni en los de construcción".

"Asimismo, el costo final de la construcción resultó coincidente con lo presupuestado de origen", acotó el arquitecto Guido Sevi, quien tuvo a su cargo la dirección ejecutiva de la obra. Y así fue como diseño, proyecto y costos, sumados a los términos mínimos cumplidos permitieron al comitente expresar públicamente su satisfacción durante el acto inaugural, circunstancia en la que durante la visita a la obra Juan Fontana explicaba a El Cronista Arquitectura que "en todos los casos la expresión formal ha sido de gran austeridad, y se han adoptado soluciones de diseño y elegido materiales de gran durabilidad y bajo mantenimiento", hechos estos que se ponen de manifiesto a través de la buena calidad del hormigón dejado a la vista, con la aplicación de una pintura apropiada y específica, tema que cobra relieve en los frentes del edificio, en especial el de la avenida Las Heras, destacándose allí los parasoles fijos de tubos de acero y chapas perforadas con forma curva, que al decir de Clorindo Testa "remedan el sentido de las históricas pantallas venecianas rebatibles que permitían proteger el interior de los edificios de la penetración solar, manteniendo la posibilidad de ver la ciudad y prestar un punto de apoyo en la continuidad entre el espacio de trabajo y el exterior", y cabe acotar que el sistema elegido, con altura de protección variable según la orientación (suroeste o noreste), es universal y fijo, y que además, tal cual lo manifestara Uriel Sevi "sirven a la relación formal con el entorno edificado inmediato, como es el caso de los curvos balcones de la obra situada en la esquina de las avenidas Las Heras y Callao".

Recorriendo el edificio

El nuevo edificio, que desarrolla sus 4.800 metros cuadrados cubiertos en tres subsuelos para cocheras y servicios generales, una planta de acceso, dos entrepisos, nueve plantas tipo y una planta de azotea con vivienda de portero y salas de máquinas de ascensores y aire acondicionado, presenta en su recorrido un atractivo encuentro con la arquitectura.

Traspuesto el dinámico juego espacial del hall de entrada, con coloridos detalles en escaleras y barandas, y con su mesa de entradas y mesa de informes, cubiertas por la losa que se recorta siguiendo el trazado curvo del primer entrepiso que conecta con el Patio de Legalizaciones, la librería y el sector de consultas, al llegar al segundo entrepiso se accede a las oficinas de Rentas y DGI.

En el primer piso están la conexión con Secretaría y Finanzas, las oficinas de Relaciones Humanas y Servicios Generales; en el segundo las áreas destinadas a Sumarios y Protocolos y Comunicaciones; en el tercero la Caja Notarial; en el cuarto Relaciones Institucionales, Arbitrajes y Mediaciones, el Consejo federal, y los despachos de ONPI y CEPUC, mientras que del quinto al octavo nivel son plantas para alquilar, y en el noveno está el Salón de Usos Múltiples.

Y la recorrida de los espacios de trabajo significó reencontrarse con la tan comentada columna central que se manifiesta en todas las plantas del edificio, la cual fue comentada así por Uriel Sevi: "Se trata de una solución que existe desde que la historia tiene registro arqueológico fehaciente, y todo depende de cómo emplearla.

En este caso la idea ha servido espacialmente para permitir una propuesta universalmente flexible, y desde la faz técnica, para resolver una losa de 16 por 16 metros en cuatro menores y livianas de 8 por 8 metros; eso es todo", y al mismo tiempo se aprecian las múltiples variaciones de organización interna espacial, logradas merced a esa elección estructural, "y se pueden seguir logrando nuevas propuestas siempre satisfactorias, cambiantes y simples", acotó Guido Sevi.

Un lenguaje coherente

El edificio cuenta con la totalidad de los servicios generales que una construcción de este tipo requiere en materia de confort, energía, iluminación, comunicaciones, salubridad, seguridad y transporte vertical, y al hablar de las instalaciones, fue Juan Fontana quien explicó que "buscando un lenguaje arquitectónico coherente, se ha tratado de mantener las instalaciones a la vista o muy evidentemente accesibles, y en el caso de los cielorrasos suspendidos fueron empleados solamente en los puntos que requerían una modificación de la proporción del sitio, como es en los paliers de ascensores".

Cabe destacar también -tal como lo hiciera Guido Sevi-  que "estas nuevas oficinas se integran espacialmente con el edificio matriz de la avenida Callao a través de un luminoso y dinámico conector cubierto, de gran altura, instalado en la zona del patio de fondo del predio, con presencia de puente y aberturas que unifican los movimientos y visuales de y hacia cada uno de los edificios reunidos", hecho que completa una de las premisas básicas que se propusieron los proyectistas en el partido original, cuya idea graficada con el trazo de Clorindo Testa ilustró la tapa de El Cronista Arquitectura en oportunidad de la publicación del resultado del concurso, y que hoy puede ser fácilmente reconocible en las fotografías de la obra terminada.